Claro está que uno no tiene que esperar a que la felicidad venga por si sola y toque la puerta de su casa...
Pero también es verdad que muchas veces la felicidad pasa por delante de nuestras narices pero nosotros no la cogemos, no la cogemos por el simple hecho de volverla a cagar y tras ello de volver a sufrir o incluso de perder el tiempo y no conseguir nada satisfactorio. Pero alguna vez hay que dejar la negatividad para que no se convierta en nuestro día a día.
La felicidad está hecha para muchos, pero conseguirla para siempre es trabajo de todos. Así que escoge gente que te de felicidad y que tú puedas dársela a ellos, no hagas tu meta el odio y el mal estar, manda los pensamientos negativos de paseo y mira tu vida por el lado bonito.
No digas que no puedes, porque puedes y lo sabes…
Y recuerda... ''A mañanas de niebla, tardes de paseo''.
Y recuerda... ''A mañanas de niebla, tardes de paseo''.
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